Las fragancias afectan las emociones, pero su primer idioma es biológico: receptores, canales, iones y señales.
Dentro de las células receptoras olfativas humanas, las moléculas de olor activan canales activados por nucleótidos cíclicos, permitiendo que los iones cargados fluyan a través de la membrana celular.
Este movimiento genera una señal eléctrica que viaja a través del sistema nervioso hacia las regiones del cerebro involucradas en la emoción, la memoria y la percepción.
Es esta notable transición, de la química a la experiencia consciente, la que el Prof. Dr. Hanns Hatt ayudó a hacer medible a través de su investigación pionera en neurociencia olfativa.
En AMATRIUS, vemos el aroma como mucho más que una fragancia. Lo utilizamos como una herramienta para la conciencia, porque un aroma nunca es solo un olor; es química traducida en atmósfera, memoria, presencia y experiencia emocional. Comprender los mecanismos biológicos detrás del aroma no disminuye su misterio, sino que revela la extraordinaria precisión con la que nuestros cuerpos transforman moléculas invisibles en momentos profundamente personales.
Este artículo está dedicado a la memoria del Prof. Dr. Hanns Hatt, cuyas contribuciones científicas revolucionarias continúan inspirándonos, y a la amistad duradera que sobrevive a la vida misma.
Los hallazgos científicos aquí discutidos se basan en: Thürauf, N., Gjuric, M., Kobal, G., & Hatt, H. (1996). Cyclic nucleotide-gated channels in identified human olfactory receptor neurons. European Journal of Neuroscience, 8, 2080–2089. https://doi.org/10.1111/j.1460-9568.1996.tb00729.x