¿Por qué la menta se siente fría cuando la habitación no lo está?
La fragancia es más que algo que olemos, es algo que podemos experimentar físicamente.
Ciertas moléculas aromáticas no solo interactúan con el sistema olfativo, sino también con canales iónicos sensoriales que generan sensaciones como frescor, calidez, intensidad, frescura o hormigueo.
Uno de los más importantes es el TRPM8, comúnmente conocido como el receptor de frío-mentol. Cuando los compuestos refrescantes activan el TRPM8, el canal se abre, permitiendo que el calcio y otros iones fluyan hacia las neuronas sensoriales y desencadenen la característica sensación de frescor.
Es por esto que una fragancia puede sentirse refrescantemente fría sin cambiar la temperatura real del aire circundante. A través de mecanismos como estos, el aroma se convierte en algo más; se transforma en una atmósfera que puede percibirse casi físicamente, influyendo en cómo se experimentan un espacio y un momento.
En AMATRIUS, vemos la fragancia como una herramienta para la conciencia, ya que tiene la capacidad de moldear no solo lo que olemos, sino también cómo nos sentimos dentro de un entorno.
Inspirados por la investigación pionera del Prof. Dr. Hanns Hatt, cuyo trabajo sigue profundizando nuestra comprensión de la neurociencia olfativa y la percepción sensorial, exploramos la fragancia como un puente entre la química, la biología y la experiencia humana.
Este artículo está dedicado a su memoria y a una amistad que perdura más allá de una vida. Los hallazgos científicos aquí discutidos se basan en: Behrendt, H. J., Germann, T., Gillen, C., Hatt, H., & Jostock, R. (2004). Characterization of the mouse cold-menthol receptor TRPM8 and vanilloid receptor type-1 VR1 using a fluorometric imaging plate reader (FLIPR) assay. British Journal of Pharmacology, 141, 737–745. https://doi.org/10.1038/sj.bjp.0705652.