¿Y si tu piel pudiera oler?

16 jul 2026
What if your skin could smell?

¿Qué pasaría si tu piel pudiera oler?

Esto no es una metáfora, es ciencia establecida.

Nuestra comprensión del olfato cambió fundamentalmente cuando Linda Buck y Richard Axel identificaron la familia de genes receptores de odorantes, un descubrimiento que les valió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 2004 y transformó la neurociencia olfativa moderna. Sobre esta base, el Prof. Dr. Dr. Hanns Hatt (1947–2026) amplió el campo al demostrar que los receptores de odorantes no se limitan a la nariz. Su investigación reveló que los receptores relacionados con el olfato también están presentes en otros tejidos humanos, incluidas las células de la piel.

En un estudio histórico, la molécula de fragancia similar al sándalo, Sandalore, activó el receptor de odorante OR2AT4 en queratinocitos humanos y se asoció con procesos celulares involucrados en modelos experimentales de cicatrización de heridas.

Estos hallazgos no sugieren que la piel "huela" de la misma manera que la nariz. Más bien, revelan algo aún más notable: los receptores de odorantes son parte de un sistema más amplio de detección química que permite al cuerpo responder a señales moleculares de múltiples formas.

Para AMATRIUS, esta investigación redefine el significado de las fragancias. El aroma no es simplemente algo que percibimos a través de la nariz; es parte de un diálogo biológico más profundo entre el cuerpo, el entorno y la atmósfera que habitamos.

Inspirados por el trabajo pionero del Prof. Dr. Dr. Hanns Hatt, continuamos explorando las fragancias no solo como una experiencia estética, sino también como una conexión profunda entre la ciencia, la percepción y el bienestar humano.

¿Qué aspecto de esta investigación te sorprendió más?